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viernes, 25 de febrero de 2011

Semillas de regalo

Un día, hace muchos mucho años, vi en la televisión una publicidad que vendía una revista sobre árboles con semillas de regalo. Inmediatamente esas semillas crecieron en mi imaginación formando así un gran árbol en donde yo trepaba, jugaba y armaba una casita como la que tenían todos los niños de la televisión. 
Fui corriendo a buscar a mi mamá para pedirle que me compre la revista, y ella, consintiendo a su hijo único cumpliéndole cualquier capricho idiota que tenía, me compró dicha revista. Ese árbol que había en mi imaginación estaba por ser plantado en el patio, convirtiéndonos a mi papá y a mi en dos clichés que arman felices la casita del árbol. Pero cuando estaba por sembrar mis sueños mi mamá me dijo:
- Jor, los árboles tardan muchos años en crecer. 
No lo creí. Me rehusé a creer semejante mentira. Mi mamá no podía controlar la naturaleza, y la naturaleza no me podía hacer esperar tanto. Yo quería el árbol en ese momento, era imposible que tardara tantos años en crecer. Pensé que era un boicot de mamá para que no tuviera mi casita. Tiré todo a la basura y me enojé con mamá.
 
Si hubiese plantado ese día las semillas hoy ese árbol apenas sería una rama saliendo del piso incapaz de sostener a una persona y mucho menos una casa. 
Mamá tenía razón... mamá siempre tiene razón.    

lunes, 18 de octubre de 2010

Padres que matan chanchos

Hoy un amigo y colega de la pelotudes me hizo acordar de un chiste que se solía hacer en nuestra infancia y quizás en alguna otra. La situación era más o menos así:
Niño 1 - ¿Vos te asustás si tu papá mata a un chancho?
Niño 2 - No.
Niño 1 - (Choca sus palmas fuertemente cerca de la cara del Niño 2 haciendo que este se asuste) ¡Ah! Te asustaste.

Esto no era solo un juego entre niños, sino una prueba de valentía y coraje. Es lógico que la primera vez uno se asuste porque no espera el choque de palmas, pero este desafío se volvía a plantear en algún otro momento del año para verificar si aún se seguía asustando.
Niño 1- ¿Vos te asustás si tu papá mata a un chancho?
Niño 2- (Endurece los músculos de su cara, se concentra para no fracasar y responde) No.
Niño 1 - (Choca sus palmas fuertemente cerca de la cara del Niño 2 haciendo que este se asuste nuevamente por el solo hecho de que es una reacción involuntaria) ¡Ah! Te asustaste.

Años después, o sea ahora, uno recuerda esto, lo analiza fríamente y descubre que este test psicológico, por así decirlo, tiene fallas.
1) Cuando el Niño 2 responde que no, considero fehacientemente que no analizó bien la imagen de su papá matando un chancho. A mi, sinceramente, me asustaría ver a mi padre metiéndole un tiro en la cabeza a un chancho, o degollandolo con un cuchillo o ahorcándolo con sus propias manos. Sobre todo porque vivimos en la ciudad, quizás en el campo sea más común.
2) El hecho de elegir la imagen de un padre matando a un chancho y no la de una madre matando a una vaca o la de una tía matando a una oveja implica que ciertos niños, los que no tienen padre, se sientan discriminados y excluidos del grupo. Sería menos dañino que se elija la imagen de la tía porque todos tenemos una tía, y es probable que esta se llame Marta.    
3) Cuando el Niño 1 choca sus palmas intenta simular con el sonido que produce el disparo. Lo que es un muy buen recurso teniendo en cuenta que no posee un arma verdadera, pero desestabiliza al Niño 2, y hasta se podría decir que coarta su imaginación, si este imagino el asesinato con otro objeto (un cuchillo o las manos como mencioné anteriormente) 
4) Si el Niño 1 plantea varias veces este "desafío"podría ser contraproducente para el Niño 2, porque en vez de ayudarlo para que pierda el temor podría provocarle trastornos severos (fobia a los chanchos, vegetarianismo, gripe porcina) que se desarrollarán en un futuro arruinándole la vida e incapacitándolo para llevar una vida social amena, conseguir un buen empleo y formar una familia.
Si usted padre lee esto no le enseñe jamás este "juego". Y si ya es demasiado tarde mate un chancho frente a su hijo y cómanlo en familia.