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sábado, 5 de marzo de 2011

1001 películas que no tenes que ver antes de morir

Así como la gente recomienda películas, así como existe el libro "1001 películas que tenés que ver antes de morir", yo recomiendo las películas que no tenes que ver ni antes ni después de morir, mucho menos mientras te estés muriendo. Obviamente desde mi absoluta subjetividad, dandolugar a otras opiniones que difieran de la mía.

Cuestión, esto opino yo de...

Miss Tacuarembó: El director Martín Sastre quiso hacer una comedia musical a la altura de Chicago o Moulin Rouge, con grandes coreografías, cuerpos de baile numerosos y artistas multidiciplinarios. A la mitad del rodaje se dio cuenta de que no estaba en Hollywood y se conformó con modestos pasos de baile, treinta bailarines y Natalia Oreiro y Diego Reinhold, dando como resultado la comedia musical más barata, pretenciosa y berreta de las últimas décadas.
La película cuenta la historia de una joven artista cuyos sueños son frustrados al ser rechazada en algunos castings. Viendo la película no podés evitar pensar que hubiera pasado si lo mismo le ocurría a Natalia Oreiro en la vida real. Nos hubiésemos evitado "Un argentino en Nueva York", "Kachorra" o "Turmalina".
Hay dos cosas que quedan muy claro en la película: la primera es la crítica que se le hace  a la iglesia ultraconservadora. No se andan con sutilezas ni con subtextos, el mensaje está subrayado por si sos un poco distraído o no le prestás atención a los detalles.
Por otro lado se cuenta la historia de una nena (la Nati de chiquita) que también quiere ser artista pero tiene que luchar contra dos obstáculos: la madre y la iglesia. Esta segunda historia transcurre en la década del 80. Y esa es la segunda cosa que tiene que quedar muy clara: Transcurre en los ochenta. Y para que a nadie le queda ninguna duda en cada escena se puede ver por lo menos cincuenta objetos ochentosos. Si mientras mirás la película te cebás un mate y justo te perdés un objeto, no te preocupes, al lado va a haber otro... y al lado de ese otro más.
Lo que no queda claro (y es entendible porque demasiado esfuerzo le pusieron en otras cosas) es la estética. No entendí si era para adultos, para adolescentes, para niños o para todo público. Por un lado la pequeña Nati insulta a Jesús y le pide que mate gente para que luego su cruz se desprenda de la pared y se destroce contra el suelo, por otro lado hay dos niñas gemelas y malvadas que diez años después  se siguen vistiendo y peinando igual y siguen siendo infantilmente malvadas. Quizás sea yo quien no la entendió, tampoco entendí Matrix.
Conclusión, si no querés perder horas de tu vida ni minutos de Magavideo no mires esta película. De todas formas dejo un video del tema "El perfume del amor" que resume algo de lo que digo.

lunes, 24 de enero de 2011

Escenas Que Me Hicieron Llorar

El cine nos enseñó que la gente puede llorar por cualquier cosa si sabemos darles en el punto débil. Parece mágico, porque uno sabe que es ficción, sabe que eso no está ocurriendo de verdad, sabe que cuando un personaje se muere en realidad estamos viendo al actor filmando, quizás, la última escena  para irse a su casa a gastar su dinero o a hacer otro trabajo. Pero los directores logran que vos te creas lo que está ocurriendo e inmediatamente lo relaciones con algún hecho de tu vida que pasó o que podría pasar. Cuando el Naufrago pierde a Wilson en el mar uno se pone mal y no porque un tipo perdió una pelota de voley, sino porque perdió a un amigo, pero en el fondo es una pelota de voley aunque el espectador relacione eso a sus amigos, y después piensa "¡Puta! que metáfora lo de la pelota de voley"
Y no importa si la película es buena o mala, si tiene o no sentido. Si la escena está bien hecha, tiene la música acorde y lo que ocurre te identifica seguro que te va a sensibilizar.
Es una trampa que te tienden los directores y guionistas. Te presentan a un personaje que te cae bien y después te lo matan adelante tuyo. O te presentan un personaje desdichado y lastimoso y después hacen que le pasen las peores cosas sin que vos puedas ayudarlo. Pero, aunque lo sepas, uno cae constantemente en esas trampas y muchas veces en la misma. El espectador sabe que la novia de Pach Adams se va a morir, pero vuelve a ver la película y va a volver a llorar.  Yo caigo bastante seguido y estoy seguro que seguiré cayendo, porque aunque me digan que tal película es muy triste yo la voy a ver, voy a llorar y voy a maldecir a la bendita sensibilidad en la ficción.
Estas son diez de las tantas trampas en las que caí.


FORREST GUMP
Tom Hanks abrió una puerta que jamás pude cerrar. Cuando creíamos que ya no le podía pasar nada más a Forrest Gump lo llaman por teléfono y le dicen que su madre se está muriendo. Él llega a tiempo para despedirse de ella y para recibir el mejor consejo de su vida: la vida es como una caja de bombones. Con esa escena lloré por primera vez frente a una película, y lloré mucho. Cuando la escena terminó la rebobiné y la puse de nuevo... y seguí llorando. Y todavía no puedo asumir la muerte de la Señora Gump porque cada vez que la veo vuelvo a llorar.

PHILADELPHIA
A los pocos días de ver Forrest Gump vi Philadelphia para ver si Tom Hanks me podía hacer llorar de nuevo... y lo logró. Un abogado es despedido de una empresa por ser homosexual y HIV positivo. Va a buscar a otro abogado para que lo ayude pero este lo discrimina por los mismos motivos. Tom sale de la oficina y está triste y solo y nadie lo quiere ayudar. Al tiempo vi Rescatando Al Soldado Ryan y también lloré,   ahí me di cuenta que tenía un problema con Tom Hanks y dejé de ver sus películas. 

EL REY LEÓN
Matar padres en el cine siempre es efectista, aunque sean estos sean leones. Y que el hijo intente despertarlo también es efectista. Y que se acueste al lado del cadáver también. Al cine infantil actual le falta la crueldad que tenía el cine de mi infancia.

LA HISTORIA SIN FIN
Lloré cuando murió Artax aunque nunca tuve un caballo y no se que se siente perderlo. 

EL ZORRO Y EL SABUESO
Una señora tiene un zorro. Un señor tiene un sabueso. De chiquito son mejores amigos. Pero crecen. El sabueso quiere matar al zorro. La señora, como mucho dolor, toma un decisión. Lo lleva en su auto.El zorro está contento porque cree que van a pasear. Pero no van a pasear. Lo va a abandonar en el bosque. Se abrazan por última vez. El zorro ve como la señora se aleja. Y después se larga a llover. 

EN BUSCA DE LA FELICIDAD
Will Smith es pobre,  la mujer lo deja,  tiene que cuidar de su hijo con muy poco dinero, tiene una serie de entrevistas para trabajar en la bolsa pero no le va bien y su situación económica empeora escena a escena. Pero siempre hay un feliz debajo de la manga. Gracias a su super inteligencia (con la cual logra, por ejemplo, armar en diez minutos el recién salido a la venta cubo mágico) consigue el trabajo y salva su vida. Este es un caso de sensibilidad alegre, aunque el hombre se llene de dinero y jamás llore al vernos a nosotros. 

EL GRAN PEZ
Edward Bloom se está por morir pero antes se despide de su mujer, quien fue el amor de su vida, sumergidos en la bañadera. 

EL HIJO DE LA NOVIA
Campanella nos trajo Hollywood a Argentina y con él las escenas dramáticas subrayadas. Darín tiene una charla con su madre mientras le hacen primeros planos para que podamos ver  sus ojos llorosos así todos los argentinos lloramos con él y decimos "Este tipo merece un Oscar".

CLICK
La película es mala, inverosímil y aburrida. La escena no es creible, está mal actuada y es larga. Pero si... lloré con Click, perdiendo el control. Por suerte era todo un sueño.

LOST
Pese a que Desmond lo había predicho todos teníamos la esperanza de que no iba a suceder. Pero él decidió afrontar su destino para que Clarie pudiera salvarse. Pero al final no era el barco de Peny y Clarie se murió (o no, todavía no lo entendí) Pero Charlie murió como un héroe. 




lunes, 8 de noviembre de 2010

"Machete" por Lucas Galvan

 Nuevamente  Robert Rodríguez nos agasaja con ese estilo tan particular que tiene a la hora de realizar sus films.
“Machete”, (al igual que “Planet terror”en su momento), nos retrotrae a visión nostálgica del “vintage” que tiñe la película de principio a fin. Esta explosión de violencia, “exploitation” y comedia se sale una vez mas de la rigidez del esquema de los grandes estudios de Hollywood para sacudirnos con dosis abundantes de “gore” en tonos de sepia, lecciones explicitas, (mas aun que las escenas de violencia), sobre la legitimidad moral de las leyes y hermosas muchachas sensuales y fuertes que iluminan la pantalla en justo contraste con la sombra de Machete, en donde la presencia femenina más destacada, (al menos desde la perspectiva de este crítico), es la de Michelle Rodríguez: prospecto de revolucionaria que deviene en una atractiva Valkiria latina que cautiva no solo con sus curvas o con su discurso, sino también a través de esa mirada fiera y hermosa  que atrapó definitivamente al espectador que escribe este artículo.
Más allá de un argumento simple y perfectamente funcional a las intenciones del director, (hecho explicito en el tráiler que aconsejo que sea visto antes de leer esta nota), una trama intricada de corrupción política y el eterno enemigo fílmico de Rodríguez, los carteles de droga, (que aparece en películas como: “El mariachi”, “La balada del pistolero”, “Erase una vez en México”), lo más destacable de esta ultraviolenta muestra cinematográfica son los personajes.
Las caracterizaciones terminan por fagocitar todo lo demás. Que esto no sea visto como algo negativo, sino todo lo contrario.
 En “Machete” cada personaje con una mínima importancia tiene sus 5 minutos de gloria, desde Dany Trejo con un papel casi inexpresivo hecho a su medida en donde se explotan sus cualidades actorales al máximo, (“…Machete don´t text” es un dialogo que reverbera en mi mente una y otra vez seguido de una carcajada recurrente), pasando por la caracterización de su hermano sacerdote, a cargo de Cheech Marin como un excelente padre Cortez que busca la redención a través de los hábitos,  la paranoia y el espionaje, siguiendo con Michelle Rodríguez como Luz, vendedora de tacos  y revolucionaria del pueblo en su tiempo libre, hasta llegar a  la agente de migraciones Sartana Rivera, a cargo de una Jessica Alba que cumple.
Continuando con el tópico sobre los personajes cabe resaltar una obviedad que tengo a bien remarcar: los villanos se llevan la película.
Un actor como Robert De Niro nunca falla, es esperable que, como en esta oportunidad, brinde una actuación impecable para cualquier espectador, en este caso como senador corrupto.
 Será por esto que la aparición y el desempeño de luminarias como Steven Seagal como un Zar del Narcotráfico, Don Jonhson como un “redneck” retrograda y racista que caza mejicanos en la frontera y Jeff Fahey, (siendo este último quien indudablemente se destaca más de todos los actores del film), como mafioso que maneja estupefacientes bajo la fachada de un empresario exitoso y principal contribuyente de la campaña política del senador John McLaughlin, sobresalen por encima de las demás interpretaciones dejando pasmado a quien redacta esta nota con composiciones casi maniqueas de personajes que se han vuelto arquetípicos en la historia del cine estadounidense y que el director toma para llevarlos casi al límite de la caricaturización, con el objeto, (muy logrado por cierto), de que sean orgánicos  con el tono de la película.
“Machete” no se va con sutilezas, llega al punto, plantea clara y explícitamente lo que quiere proyectar sin devaneos baratos ni pretensiones de ser la gran película.
Es lo que es, en su banalidad manifiesta y con mensajes contundentes, no se prostituye ni siquiera como un producto comercial y no demuestra otra cosa que el hecho de ser una película de clase B hecha y derecha, con un glorioso toque de crítica social en medio de una clara composición satírica construida principalmente para divertir.